¿por qué me atraen los gatos negros?

Si ves a un gato merodeando por la calle o en el patio trasero, ¿qué harías? Lo primero es identificar si se trata de un gato callejero, de un gato de exterior o de un gato asilvestrado. A continuación se indican algunas señales que pueden servir para distinguirlos.

Los gatos de exterior son gatos que son propiedad de alguien y que van a casa regularmente. Su pelaje debe estar limpio y bien cuidado. También suelen llevar un collar. Un gato callejero es un gato que se ha perdido o se ha escapado de casa, por lo que normalmente tienen un pelaje poco cuidado o mugriento en comparación con los gatos asilvestrados. También deberían ser más delgados, ya que no saben o no están acostumbrados a cazar por sí mismos. Los gatos asilvestrados están acostumbrados a estar solos por lo que se acicalan mejor. Si puede acercarse al gato, puede comprobar si las almohadillas de sus patas son callosas o blandas; los gatos de interior o que no están fuera a menudo tendrán almohadillas blandas.

Los gatos de exterior suelen ser amistosos y accesibles, o se acercan a las personas para ser acariciados. Los gatos asilvestrados suelen estar muy asustados y huyen de la gente, y también pueden ser hostiles si se acercan demasiado rápido. Los gatos callejeros pueden ser tanto asustados como accesibles, dependiendo de la situación o de la personalidad del gato. Todos los gatos pueden tener miedo de las personas, así que tómate un tiempo para observar su comportamiento antes de acercarte a ellos.

Cómo eligen los gatos a su humano

Si te sientes seguro, acércate al gato lentamente y habla con voz suave. Extienda la mano y llámelo suavemente. Ofrézcale una lata de atún o comida para gatos, un cuenco de agua y un refugio, si es posible. Pero no lo fuerce. Si el gato es asilvestrado y se resiste, corres el riesgo de que te arañe o te muerda.

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Si un gato callejero entra voluntariamente en tu casa, comprueba que no tenga etiquetas, pero mantenlo alejado de tus mascotas hasta que estés seguro de que está sano. Muchos gatos que viven en la calle tienen ácaros, sarna, pulgas, lombrices y otras enfermedades contagiosas, y seguramente no querrás exponer a tu propio gato a ninguna enfermedad transmisible.

Si el gato tiene placas, ponte en contacto con los propietarios. También puedes llevarlo al veterinario o a una protectora para que le pongan un microchip. Es la forma más rápida de identificar a su dueño y ayudarle a volver a casa. Si no se puede localizar a la familia del gato, considera la posibilidad de acogerlo tú mismo y buscarle un hogar definitivo.

Hoy en día, gracias a los programas de esterilización y liberación de gatos (TNR), estos gatos pueden volver a salir al exterior, pero ya no contribuirán a la población de gatos asilvestrados, y tienen más posibilidades de vivir una vez que han sido esterilizados y vacunados.

Por qué les gusto a los gatos callejeros

Hola, ¿podríais ayudarme con la forma de acoger a un gatito asilvestrado? Alimento a una colonia de unos 20. La gatita es mucho más pequeña que sus hermanos y tiene aproximadamente 1 mes. Puedo alejarme de ella unos 30 cm. He hecho progresos. Tenemos 1 perro Husky que se lleva bien con los gatos y 1 gato de interior que nunca ha estado con otros gatos ni en el exterior. Cualquier consejo que pueda dar será muy apreciado.

Gatos asilvestrados, gatos salvajes, gatos callejeros y muchos otros, tenemos muchos nombres para los misteriosos felinos que a veces vemos asomarse por debajo de nuestro porche o lanzarse a edificios abandonados. Sin embargo, la mayoría de ellos comparten un mismo destino: vidas cortas y difíciles.

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Los gatos asilvestrados suelen vivir en terrenos baldíos, esquivar los coches y comer de los cubos de basura; se enfrentan a infecciones, enfermedades y a un ciclo interminable de embarazos; y sufren tratamientos y climas extremos. La vida de un gato asilvestrado, vagabundo o abandonado suele ser corta, a veces dura sólo dos o tres años.

Por qué les gusto tanto a los gatos al azar

Los gatos son mucho más parecidos a sus ancestros salvajes que los perros a los lobos, por lo que los perros son, en ese sentido, la especie más domesticada de las dos. Al adaptarse a la convivencia con los humanos, los gatos se volvieron más sociables entre ellos y aceptaron mucho más a las personas, pero no hay pruebas de que hayan cambiado mucho más que eso en los últimos miles de años.

Los gatos y los perros pertenecen a un grupo de mamíferos conocido como Carnivora, y los ancestros salvajes de ambas especies se alimentaban principalmente de carne. Recientes análisis de ADN indican que, a lo largo de su evolución, los perros han adquirido más copias del llamado gen de la amilasa, que produce una enzima que ayuda a descomponer el almidón. Tener más copias de este gen ha permitido a los perros llevar una dieta más omnívora. En cambio, la familia de los gatos, conocida como Felidae, perdió los genes que codifican varias enzimas clave -entre ellas las que fabrican vitamina A, prostaglandinas y el aminoácido taurina- al principio de su evolución. Mientras que los perros (y los humanos) pueden sintetizar estas sustancias a partir de precursores vegetales, los gatos tienen que obtenerlas de la carne. Para ampliar su dieta, los gatos tendrían que desarrollar rasgos fisiológicos que les permitieran sintetizar estos y otros nutrientes clave a partir de alimentos vegetales. Esta capacidad no ha surgido durante los 10 millones de años de evolución de los félidos, por lo que parece poco probable que surja espontáneamente en nuestros gatos domésticos.

Por Pablo Mariscal

Soy Pablo Mariscal periodista especializado en tecnología e informática. Entre mis intereses se encuentran la realidad virtual y la programación, pero mi principal objetivo son las noticias. Llevo cinco años escribiendo sobre tecnología y tres como periodista independiente.