Las papilas gustativas

Las personas con diabetes pueden sufrir un trastorno del gusto que provoca un sabor salado, malo o agrio en la boca. Otras complicaciones de la diabetes que pueden afectar al sentido del gusto son la sequedad bucal debida a los altos niveles de azúcar en sangre y la neuropatía que afecta a los nervios de la boca. Las personas que padecen sabor salado en la boca a causa de la diabetes pueden tener un mayor riesgo de padecer enfermedades de las encías, caries dentales y otros problemas bucales.

Los diabéticos pueden tener un mayor riesgo de sufrir trastornos del gusto. Uno de los trastornos del gusto es la disgeusia, que provoca un sabor desagradable, agrio o salado en la boca. Además, las personas con diabetes de tipo 2 suelen tener problemas para saborear los alimentos dulces. Como resultado, el sabor de la sal en los alimentos puede ser más pronunciado.

También llamada xerostomía, la sequedad bucal es una afección que sufren muchos pacientes con diabetes debido a los altos niveles de azúcar en sangre y a la medicación para la diabetes. La falta de saliva en la boca puede afectar al sentido del gusto y también a la masticación y la deglución.

Si sufre de sabor salado en la boca a causa de la diabetes, debe visitar a su dentista con regularidad para que le haga revisiones. La sequedad bucal podría estar provocando que tu boca tenga un sabor salado, lo que significa que tienes un mayor riesgo de sufrir caries y enfermedades de las encías. La saliva arrastra las partículas de comida de los dientes y desalienta el crecimiento de los gérmenes que causan las caries. Por ello, los pacientes que sufren de boca seca pierden algunos de los efectos protectores de la saliva.

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Receptores del gusto

Cualquier sabor que percibas en tu boca está siempre relacionado con tus papilas gustativas. Cuando comes algo dulce, las papilas gustativas que perciben lo dulce se estimulan y te permiten deleitarte con la dulzura que parece fundirse en tu interior. Cuando comes algo ácido, las papilas gustativas que perciben lo ácido se activan y te hacen fruncir la boca.

Cuando se come algo salado, las papilas gustativas de la sal se ponen en alerta. Los alimentos salados también están vinculados a provocar antojos de más alimentos salados hasta el punto de crear adicción, según informaron científicos australianos en 2016.

Las células y los tejidos del interior de tu boca podrían contribuir a un sabor salado por diferentes causas. Una de ellas es que tus encías hayan sangrado. La sangre tiene un sabor salado. Así que si tienes una enfermedad periodontal, programar tratamientos de encías para hacer una limpieza profunda es necesario, y luego crear un buen programa de mantenimiento de las encías después es fundamental para que la condición no regrese.

Una infección bucal también puede ser la causa de un sabor salado o metálico en la boca. Es posible que tengas una infección en el paladar, en la garganta y en la lengua, o en los lados de la boca. Otra causa podría ser el goteo post-nasal, que gotea en la boca, dejándote ese sabor salado.

Lengua de fresa

Un gusto adquirido es la apreciación de algo que probablemente no disfrutará una persona que no haya estado expuesta a ello. Es lo contrario del gusto innato, que es la apreciación de cosas que son agradables para la mayoría de las personas sin haber estado expuestas a ellas.

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Los siguientes elementos pueden describirse como “gustos adquiridos”, a menudo debido a la combinación de desconocimiento e intensidad del sabor. Sin embargo, en principio, cualquier cosa por la que se pueda tener un gusto, también puede convertirse en un gusto adquirido. Un gusto adquirido se distingue por la forma en que se llega a tenerlo, no por lo que es el objeto en cuestión.

En el proceso de adquisición de un gusto pueden intervenir la maduración del desarrollo, la genética (tanto de la sensibilidad gustativa como de la personalidad), el ejemplo familiar y las propiedades bioquímicas de recompensa de los alimentos. Los bebés nacen prefiriendo los alimentos dulces y rechazando los sabores agrios y amargos, y desarrollan una preferencia por la sal aproximadamente a los 4 meses. Sin embargo, las verduras tienden a ser las favoritas cuando empiezan a aprender a alimentarse por sí mismos. La neofobia (miedo a la novedad) tiende a variar con la edad de forma predecible, pero no lineal. Los bebés que acaban de empezar a comer alimentos sólidos suelen aceptar una gran variedad de alimentos, los niños pequeños son relativamente neofóbicos hacia la comida, y los niños mayores, los adultos y los ancianos suelen ser comedores aventureros con gustos muy variados[3].

La boca sabe a jabón

Cuando te levantas por la mañana, ¿tienes un sabor salado en la boca? A veces esto ocurre incluso si no ha comido nada salado. Es posible que te quedes perplejo sobre lo que está pasando. Esta extraña sensación es relativamente habitual.

El sabor amargo, agrio o ácido puede acompañar al sabor salado. El sabor tiene un matiz metálico. Vamos a discutir algunos factores y detalles esenciales que pueden responder a las preguntas que zumban en su cabeza.

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1. 2. La enfermedad periodontal, las variaciones hormonales relacionadas con el embarazo, el uso de un cepillo de dientes de cerdas duras, la ingesta de alimentos afilados o firmes y otras lesiones en las encías pueden provocar un sabor salado o metálico en la boca.

3. Según un informe, un enjuague bucal que contiene gluconato de clorhexidina destruyó eficazmente las bacterias relacionadas con la enfermedad de las encías. El enjuague no sólo eliminó las bacterias, sino que también redujo la gravedad del sabor salado.

Por Pablo Mariscal

Soy Pablo Mariscal periodista especializado en tecnología e informática. Entre mis intereses se encuentran la realidad virtual y la programación, pero mi principal objetivo son las noticias. Llevo cinco años escribiendo sobre tecnología y tres como periodista independiente.